viernes, 20 de junio de 2008

Tiempo de verano

El verano me invita a la desidia, me dejo llevar por la maravillosa sensación que provoca en mi piel el calor del sol. Despierta mis sentidos, fluye caliente dentro de mí la sangre que, una y otra vez, recorre mi cuerpo desperezándome del largo invierno. Siento mi sexo más inquieto, más voluptuoso e impertinente, más necesitado si cabe. Demanda caricias, pasión y ardientes besos, igualar la temperatura de mi dermis a la del exterior. Me siento absorbida dentro de un ciclón de fogosidad, me paseo por la calle envuelta en dulces recuerdos de encuentros pasados, deseos de nuevas aventuras. La sensualidad dirige mis pasos, miradas furtivas de anónimos transeúntes revuelven mi pasión. Todo a mi alrededor emana un cálido aire que me confunde. Me acaricio con vehemencia, me lo pide mi piel, subo ligeramente mi vestido y me concentro en el cosquilleo que sienten mis muslos al posar mis dedos en ellos. Cierro los ojos, escondida tras las gafas de sol e inspiro profundamente acaparando en mi interior un pedazo del verano que comienza. Mi deseo se transparenta en mis gestos, coqueteo ajena a cualquier comentario. Nada me importa más en estos momentos que olvidarme del cuerpo abandonándolo en manos de otro cuerpo, el de mi amante. Noto como perfila el verano en mis curvas, su cálido aliento se confunde con el de la leve brisa que despeina mi cabello, sus manos calientes posadas en mi piel son una invitación a olvidarse del tiempo para simplemente gozar, no hay prisa, tan sólo el frenético cabalgar sobre él llegando al orgasmo me hace ansiosa e impaciente. El sol se cuela por los orificios de la persiana, vistiendo extrañamente nuestros cuerpos enlazados tras la pasión. Besos silenciosos, caricias cansinas preliminares del dulce sueño que nos arropa. Es tiempo de verano.

Olvidamos la rutina y damos un descanso veraniego a mis cuentos en el blog. Una pausa para ordenar el caos de papeles, relatos y pasiones que acumulo a estas alturas. Mientras tanto, os dejo en buenas manos, las que podéis encontrar en los enlaces y en especial, y actuando a modo de madrina, las de mi amiga Margarita Ventura y su nuevo blog, envuelto de exquisita sensualidad: Eroti-k-mente

Feliz verano y prometo que mi ausencia se verá salpicada por algún que otro cuento que os sorprenda. Besos a todos.



sábado, 7 de junio de 2008

Los deberes de Mario IX: Juegos de parejas

Sabía que era una mala idea. Su intuición se lo repetía de forma machacona; su corazón, exageradamente fuera de control, parecía ratificarlo y su cabeza no cesaba de dar vueltas a la misma idea. Todo ello contribuía a llenar de dudas a Alicia que, en silencio en el asiento del copiloto, observaba a Mario de reojo, intentando adivinar si sentía lo mismo que ella en esos momentos.

Mario conducía sin prisa, tranquilo. Era de madrugada, las calles estaban inusualmente desiertas a pesar de ser sábado, pero el mal tiempo y las lluvias fuera de lugar habían hecho desistir a gran parte de la población a salir de juerga. El asfalto mojado, brillaba iluminado por los faros del vehículo. En ese momento ya no llovía, pero el olor a humedad era tan intenso, que a veces Alicia sentía cierto ahogo. Aunque ella no lo quisiera reconocer, el nudo que atenazaba su garganta nada tenía que ver con las adversas condiciones climáticas, sino con la proposición que Mario le hiciera una semana atrás y que había aceptado sin pensar demasiado que tras siete días, tendría que cumplir con su palabra.

Pero ahora se arrepentía de haber sido tan solícita ante la pregunta de Mario. Tenía el típico miedo a lo desconocido, a no saber estar a la altura, al momento posterior. Alicia se frotó los dedos entre sí, los notaba algo húmedos, los nervios le estaban jugando una mala pasada. Se ajustó el vestido rojo al cuerpo, intentando apartar el molesto cinturón de seguridad que, alerta ante su brusco movimiento se había bloqueado oprimiéndola hasta casi dejarla sin respiración. Tras una tregua entre el artefacto y ella pudo destensarlo, pudiendo por fin proseguir con la tarea interrumpida. Ajustó sus pechos dentro de la tela de modo que éstos quedaran firmemente encajados en el ceñido escote. Apenas un milímetro más y la sonrosada aureola de aquellos quedaría a la vista. Fue en ese instante cuando aprovechando un semáforo en rojo, Mario la miró y sonriendo, alcanzó con su mano derecha las piernas de Alicia, despreciando su vestido para acariciar directamente su piel. Deslizó las manos hasta sus muslos y ella, como un gesto reflejo, abrió sus piernas, invitando a Mario a que siguiera su camino. Pero inoportunamente el semáforo tornó a verde y el incesante y molesto claxon del vehículo que se ubicaba tras ellos sacó a Mario de su ensimismamiento que, con un claro gesto de fastidio, prosiguió la marcha.

Alicia se podía imaginar con todo tipo de detalles, cómo sería el exterior del local. No tenía que ser muy distinto a la multitud de clubs nocturnos que poblaban las carreteras de salida de la ciudad. Luces de neón aseguradas, una fachada avejentada por la contaminación de los coches que pasaban a su lado, ventanas discretamente cerradas en las que como mucho se podría ver alguna cortina de tonos vivos; entrada pobremente asfaltada, a la que llegaban los vehículos de los clientes tras dejar a su paso una polvorienta estela. Así como iba coloreando el exterior del club al que acudían esa noche, iba apartando de su imaginación cómo podría ser su interior. No quería pensar en ello, era acercarse demasiado, aún le quedaban unos minutos para echarse atrás, decir a Mario que dieran media vuelta y se alejaran de allí. Pero no era capaz de hacerlo, al contrario, parecía que sus labios se hubieran pegado por un extraño maleficio.

Alicia se sorprendió cuando Mario se adentró en uno de los mejores barrios de la ciudad. El paisaje de altos edificios grisáceos había desaparecido para dar paso a lujosas casas rodeadas de tupidos jardines. Mario detuvo su marcha al lado de un inmenso chalet de color amarillo pálido, luces blancas situadas en el suelo apuntaban a lo fachada, haciendo que brillara como si hubiera sido acariciada por los rayos del sol. Nada que ver con lo que ella se había imaginado.

Bajaron del coche y llamaron al videoportero. De inmediato, un hombre vestido de traje oscuro salió de la casa y acercándose a ellos, les pidió que se identificaran. Tras mirar una hoja en la que Alicia pudo ver subrayados algunos nombres, les dejó pasar. Nadie podía entrar sin una previa invitación.

Alicia, al entrar, miró con sorpresa la piscina ovalada que había en medio de lo que podía ser el antiguo salón de la casa. En ella, desnudos, se bañaban cuatro personas. La sala estaba azulejada de color verde y sillones blancos rodeaban el recinto de agua. Una música suave sonaba de fondo y el olor a cloro solapaba el de tabaco.

Hasta ellos se acercó una esbelta mujer de cabello rubio y abundantes pechos que saludó a Mario con cierta familiaridad que a Alicia no le pasó desapercibida. Intentó no pensar con quién podría haber ido Mario a aquel lugar en anteriores ocasiones. La mujer, de nombre Mirela, les invitó a hacer un recorrido por todo el club, mientras comentaba a ambos las reglas por las que se regía el mismo.

Los tres subieron por unas escaleras de mármol a la primera planta. Los halógenos iluminaban los cuadros que había colocados en la pared: acuarelas de dibujos de parejas haciendo el amor y retratos de mujeres en sugerentes posiciones. Esta planta era lo más parecida a un bar que había allí: numerosas mesas redondas de pequeño tamaño y multitud de sofás y sillones negros para proporcionar comodidad a los clientes. Ese era el primer punto para los nuevos visitantes, donde se establecían los contactos y se insinuaban proposiciones. La escasa iluminación de tonos anaranjados le añadía una calidez especial. Alicia miró disimuladamente a su alrededor, había una docena de supuestas parejas que no parecían haberse inmutado ante su llegada.

Siguieron subiendo por la ancha escalera hasta la segunda planta, donde se adivinaba ya el tipo del local del que se trataba: numerosos colchones recubiertos de impecables sábanas blancas cubrían casi todo el suelo. A Alicia le llamó la atención la cantidad de expendedores de pañuelos de papel y toallitas clavados en la pared. En ese momento no había nadie, pero según Mirela y guiñando un ojo, comentó que no tardaría en llenarse. Mirela se despidió de ellos y Mario, agarrando a Alicia del brazo la llevó hasta el ático, del que Mirela parecía haberse olvidado a propósito. Mario demostraba una sospechosa seguridad, la misma de la que carecía Alicia, que notaba como, a medida que iba subiendo los peldaños, iba apareciendo en ella el temor a lo desconocido.

El ático, llamado también “el cuarto oscuro” según rezaba nada más subir a él, carecía de luz, Alicia no era capaz de percibir más que la figura recortada de Mario que, acercándose a ella, comenzó a besarla apasionadamente, mostrando una gran excitación. Amasó los pechos de Alicia que de inmediato despreciaron el lugar donde cuidadosamente los había colocado tan sólo hace unos minutos y asomaron despreocupados por encima de su escote. Resbaló una mano por debajo de su vestido y sobó sus glúteos, pellizcándolos entre sus dedos. Alicia intentó abstraerse del lugar en el que estaban y se centró en su amante, abrazándole, acariciando su torso hasta llegar a tocar el abultamiento que se palpaba por encima de los pantalones. Lentamente, Alicia comenzó a desnudar a su amante, la ausencia de luz más que un obstáculo, suponía un aliciente para avivar su excitación. Botón a botón, fue despojando a Mario de su camisa, besando la piel que iba sintiendo bajo sus dedos. Tras desabrochar sus pantalones y caer al suelo, ayudó a Mario a desprenderse de ellos, inclinando su cuerpo para bajarle, no sin cierta ritualidad, sus calzoncillos. Buscó con la lengua su pene desnudo, lo lamió una y otra vez, se lo metió en la boca de forma repetida hasta que lo humedeció intensamente. Mario agarró a Alicia de los brazos y la ayudó a levantarse. Buscó apresuradamente la cremallera del vestido y la bajó con cierta ansiedad, quedando así Alicia, completamente desnuda.

Mario empujó a su amante, a la par que la iba besando, hasta las camas corridas que había ubicadas al lado de la pared, abrió sus piernas y agachándose sobre ella, le abrió delicadamente sus labios mayores para lamer su vulva, besó con sus carnosos labios su sexo hasta que por fin comenzó a sentir la plena excitación de Alicia en su boca.

Alicia, aferrándose a la sábana para no arrancar la piel a tiras de Mario con sus uñas, gemía sonoramente, olvidando por completo el motivo por el que se encontraban allí. Fue en ese momento de sumo placer cuando se dio cuenta de que no estaba solos. Mario, intuyendo que Alicia se había dado cuenta de ello, cesó sus movimientos y apartándose de ella, dejó que otro hombre que hasta ese momento había permanecido en completo silencio, tomara su lugar. Alicia estaba confusa, pero tan excitada, que sentía verdadera necesidad de tener sexo en ese momento, así que cuando aquel desconocido completamente empalmado, agarró sus brazos contra el colchón y sin más presentaciones, la penetró, ni rechistó, al contrario, sintió tal placer que un gemido desgarrador salió de su garganta. Aquel desconocido tenía un cuerpo atlético, perfecto, intuía sus músculos por sus rotundas e incesantes embestidas. A pesar del infinito goce del momento, pudo percibir a su lado a Mario, que a modo de espejo, follaba con una silenciosa mujer. Intentó que los celos se diluyeran para poder seguir disfrutando del momento. El hombre no tenía compasión por ella, ni un breve descanso que le permitiera cambiar de postura. Sostenía sus piernas en un perfecto ángulo recto y las agarraba tan firmemente, que sentía cierto cosquilleo en los dedos de los pies. Sintió que el miembro de aquel desconocido no estaba desnudo, el intenso roce del preservativo que lo cubría provocaba en su sexo a veces un molesto escozor.

Estaba exhausta, pero alerta a todo lo que pasaba a su alrededor. Allí había más gente, difícilmente podría Mario besar y acariciar su pecho izquierdo cuando precisamente se encontraba a su derecha y con una distancia lo suficientemente grande para que apenas pudiera rozarla. Había entrado en juego otro hombre acompañado de una mujer, y parecía excitarle sumamente tener dos a su alcance, dados sus gemidos tras comenzar a acariciar los pechos de Alicia. La presencia de aquellos dos hombres fue suficiente para que Alicia se precipitara en una amalgama de excitantes convulsiones. El hombre que tenía encima, no obstante, siguió por unos minutos, aplastó los pechos turgentes de Alicia hasta casi dejarla sin aire y tras un sonoro grito, eyaculó. Fue en ese instante cuando sintió que una mano femenina conducía la suya hasta el miembro del segundo hombre, instándole a acariciárselo, mientras la misma mujer se desplazaba justamente hasta donde Mario estaba, pudiendo escuchar cómo le hacía a éste una ruidosa felación. La mujer que hasta ese momento había follado con Mario cambió éste por el hombre al que había dejado la primera, al que se subió y comenzó a cabalgar sobre él tras apartar la mano de Alicia, que obediente seguía masturbando al desconocido. Alicia, ya relajada, quería que todo terminara, no podía soportar ver a Mario follando con otra mujer y deseaba estar a solas con él.

Sus deseos parecían haber sido trasmitidos telepáticamente dado que Mario por fin terminó y tras unos minutos llevó a Alicia a un rincón del ático, dejando a las dos parejas continuar con los juegos. Mario la abrazó mientras intentaba averiguar cómo se encontraba tras la experiencia. Pero Alicia no dijo nada, se sentía muy confusa y algo incómoda por haber tenido que presenciar a su amante al lado de otra mujer. No obstante, la experiencia en aquella sala le había gustado más de lo que hubiera pensado y quién sabe si, ante una nueva propuesta de su amante, volvería a aceptar volver a aquel lugar.

La respuesta que se dio a sí misma al regresar a casa en el coche fue sí.




miércoles, 4 de junio de 2008

Concurso de relatos eróticos Karma Sensual 4: Amores que matan" (2008)

Os dejo las bases del concurso KARMA SENSUAL 4: AMORES QUE MATAN y os animo a participar en el mismo. Creo que es de los concursos de relatos eróticos más interesantes que hay en la actualidad y que año tras año está consiguiendo consolidarse. Dado que participo como jurado, esta vez me abstengo de mandar relato alguno, pero creo que el tema de este año puede dar mucho juego. Os invito a mandar vuestros relatos a la dirección de correo que se adjunta en las bases: karmasensual3@friulinelweb.it , estaré encantada en su día de leerlos todos, igual que el resto de los miembros del jurado.
Un poco de historia: este concurso fue “hecho en casa”, gracias a una primera idea de Sonia Aldama en el 2005, en la ex Lista de Escritura Creativa, quien propuso escribir acerca de los siete pecados capitales impulsada por un anterior debate-discusión desarrollado entre algunos miembros de dicha lista. Javier Muñoz y yo, Marta Roldán (Carmiña), decidimos expresarnos en forma conjunta sobre la Lujuria y, a medida que nuestro relato cobraba vida, surgió la necesidad de hacerlo público. Allí fue cuando Israel Benavidez propuso organizar un concurso de relatos eróticos.

Aquí tienen las bases: (desde ya agradezco su difusión)

1) Pueden participar solamente personas mayores de 18 años de edad, residentes en cualquier país del mundo. Prohibida la participación a los miembros del Jurado, pueden participar (siempre de forma anónima encubierta con seudónimo diverso) los ganadores incluidos en antologías “Karma sensual” de años anteriores a esta edición.

2) Los relatos deberán estar escritos en español global, sin modismos territoriales, cumpliendo con un discreto y adecuado nivel erótico literario, no se aceptarán vulgaridades. No a la apología de la violencia sexual, no a la pornografía, no a la pedofilia ni a la prostitución.

3) Se puede presentar una obra por persona, inédita, que no esté participando ni haya obtenido premios en otros concursos. El jurado de “Karma sensual” lleva adelante este concurso de buena fe, esperamos que los participantes cumplan con las bases o de lo contrario se hagan responsables de sus actos y las consecuencias de sus actos. Los derechos quedan en posesión del autor.

Tema: el erotismo. Subtema: “Amores que matan”. Para dar a conocer los ganadores el 31 de octubre en la noche de brujas.

Participación gratuita.

4) Extensión: mínima 50 líneas, máxima 100 líneas, a doble espacio, fuente: Arial 12. Firmar con seudónimo.

5) Enviar solamente por e-mail a: karmasensual4@friulinelweb.it . Presentar los textos en el cuerpo del mensaje, firmados con seudónimo y, en archivo adjunto de Word, detallar los datos personales agregando indefectiblemente una copia del Documento de Identidad: nombre y apellido, dirección, país de procedencia y de residencia, número de teléfono, dirección de correo electrónico alternativo, página web personal o weblog y breve curriculum literario.

Asunto obligatorio del e-mail: Concurso “Karma sensual4”y nombre del relato.

6) Premio:

- Publicación gratuita de una antología con los 12 mejores relatos a cargo de la editorial “El Taller del poeta” de Fernando Luis Pérez Poza, Pontevedra, España.

- Diploma

- Participación opcional como Jurado Ambulativo del concurso “Karma Sensual5 2009”.

7) Fecha límite de cierre del concurso y recepción de trabajos: 15 de setiembre de 2008.

8) Fecha límite para hacer público el fallo del jurado e informar personalmente a los ganadores: 31 de octubre de 2008.

El resultado del concurso será publicado en la siguiente página web:

www.friulinelweb.it/crearparaleer
Los seleccionados serán notificados por e-mail.

9)Los textos no incluidos en la antología serán eliminados de nuestros archivos.
10)Cada autor que forme parte del libro de edición gratuita sólo deberá comprar, si lo desea, la cantidad de ejemplares que necesite directamente a la Editorial “El taller del poeta” con el 20% de descuento sobre el precio final por derecho de autor y beneficio de reventa.
11)Será competencia de cada autor integrante de la antología el hecho de organizar, si es su deseo, armar y llevar a cabo la presentación del libro donde, cuando y como quiera.
12) El libro será publicado en febrero de 2009, luego de las correcciones pertinentes al caso y con la autorización de los autores seleccionados.

Madrina: Sonia Aldama(España)

Organizadora general: Marta Roldan (Italia)

Jurado Estable: Israel Benavidez (Alemania), Fernando Lobaina (Canadá). Graciela Pucci (Argentina)
Jurado Ambulativo (cambiará cada año): Sara Veiras (España), Milena Wetto (Venezuela), Pilar Pedraza (Bolivia) y Alice Carroll (España).


Pueden obtener datos sobre los integrantes del jurado:

De Marta Roldan: Site: www.friulinelweb.it/crearparaleer

Noticias literarias: http://noticiasliterarias.bitacoras.com
De Israel Benavidez: http://eltrotamundos.blogspot.com

De Graciela Pucci: http://blog.iespana.es/literarte-revistadearteycultura

http://librocuartodeespejos.blogspot.com

De la editorial: Fernando Luis Pérez Poza www.eltallerdelpoeta.com
Los tres primeros seleccionados de cada año participarán como Jurado Ambulativo del año siguiente, por lo cual, este Jurado Ambulativo cambiará cada año .
14) Los autores ganadores, por participar en el concurso, ceden el derecho de publicar su obra seleccionada en el libro “Karma sensual4: Amores que matan” sin requerir remuneración alguna por tal publicación. De todas maneras los derechos quedan siempre en posesión del autor, indiscutiblemente.
15)La participación en este concurso presupone la aceptación de sus bases. Seguramente habrá cosas que no he dejado en claro, pueden comunicarse conmigo ante cualquier duda, especificando el asunto, a: roldan.marta@gmail.com
Gracias desde ya.

Marta Roldan. E-mail: fama@friulinelweb.it
Sitio: www.friulinelweb.it/crearparaleer
Noticias literarias: http://noticiasliterarias.bitacoras.com/

Sara Veiras (España): Nace en Montevideo el 28 de octubre de 1960. Ha cursado estudios de Literatura y Filosofía en Montevideo, y de Psicología y Psicoanálisis en Madrid. Obra inédita: Las fronteras de Eros (Novela). La pasión según ella (Libro de cuentos). Palabras de este mundo (Poesía). Invierno con mar (Poesía). CHRONIQUE: 13 heures (Poesía) Agosto 2006 3er premio “I Concurso de Monólogos” con Tristeza: Ciudad de Nava del Rey (Valladolid) Septiembre 2006 Finalista concurso “El verso digital” con Algo último: Jaén (www.publicatuslibros.com)Diciembre del 2006 Finalista concurso de cuentos “El país literario” con El viejo inmor(t)al: (www. elpaisliterario.com)

Milena Wetto (Venezuela): Comunicadora Social egresada de la Universidad Católica Andrés Bello. Periodista, redactora y correctora de numerosas publicaciones empresariales y comerciales.Actualmente desempeño el cargo de Jefe de Redacción y Correctora de Textos para la revista Caribe Genuino, además de brindar asesoría redaccional a otras empresas y agencias de publicidad venezolanas. Lectora asidua, escritora eventual, apasionada del género erótico.

Pilar Pedraza (Bolivia): Seis novelas publicadas, medalla de oro en poesía, Premio Adela Zamudio 2006, mención de cuento Alfaguara 2002, mención de cuento Premio Adela Zamudio 2007. Articulos de prensa en diarios de circulación nacional; conductora de TV- Programa "Conversando con Pilar", Canal 20 de Cochabamba. Miembro de Mesa Redonda Panamericana Cochabamba, Directora de Comunicación Asociación Cívica Molle, Directora de RR.PP. del PEN INTERNACIONAL CBBA. Representante del Comité Cívico Femenino de Cochabamba. Miembro del Club del Libro "Amado Nervo"

Alice Carroll (España): www.alicecarroll.blogspot.com Libro de relatos eróticos “Alicia y sus pasiones”. Premios de relatos eróticos: -Premio Amantis: Por “Mi nuevo vecino” http://foro.amantis.net/about2006.html

-Premio Unisexsida de la Universidad Jaume I de Castellón: Por Graciela” (http://www.unisexsida.uji.es/)