miércoles, 19 de septiembre de 2007

Tu ausencia


Silencio absoluto, me estremezco al sentirlo. Las horas pasan demasiado despacio para mí, las siento eternas. ¿Por qué te has marchado de mi lado? Me siento vacío, inútil, todo me resulta absurdo, incluso hasta mi propia existencia. ¿Cuántos días han pasado desde que te fuiste? Ya no lo recuerdo. En vano me esfuerzo por hacer memoria, estoy bloqueado. Mis ilusiones se han esfumado, la alegría que me producía verte feliz a mi lado queda ya demasiado lejana. Te echo de menos…

Pensé que te sentías a gusto conmigo, que jamás te apartarías de mí, que yo era todo para ti. Estaba confundido. Aún recuerdo aquellas maravillosas noches juntos, eternas e inolvidables. Hago un esfuerzo y puedo notar tus manos sobre mí, la suavidad de tu piel me embriagaba, el calor que desprendían me hacía vibrar, me sentía pleno de vida en esos dichosos instantes. Abrías la ventana, pero no resultaba suficiente para bajar la temperatura ni aliviar mi sofoco. Ni siquiera aumentar la velocidad del ventilador merecía la pena, nada evaporaba mi pasión por ti. Sé que sentías lo mismo que yo a pesar de que nada dijeras. No soy presuntuoso, tenía certeza de tu amor. ¿Por qué si no tantas horas juntos? ¿Por qué aquellos mimos que me volvían loco?

Hemos pasado por malos momentos, por problemas supuestamente insalvables que a veces nos dejaban rendidos y angustiados al no encontrar la solución. Soy sensible aunque tú nunca lo hayas querido ver. Siempre me culpaste de todo, tu ira sobre mí me dejaba hundido, pero aguantaba… El amor que sentía por ti era lo más importante en mi existencia y yo intentaba tener paciencia contigo en esos malos momentos. Pensé que así conseguiría conquistarte. Me equivoqué. Ya nada me importa, me he rendido a tu indiferencia, la vida no me interesa si no siento tu presencia, si no veo tu sonrisa, si no puedo reflejarme en el iris de tus ojos.

Ya no siento calor, sólo frío y soledad. El frío me duele por dentro, se ha hecho demasiado insoportable. Me aterra pensar que no voy a volver a notar nunca tu ardorosa presencia.

Necesito saber que esto no es definitivo, que tu ausencia es temporal y que, a pesar de todo, volverás a mi lado. Entiéndelo, siento que es mi última esperanza. El sonido de tus dedos sobre mí era mi droga, me tranquilizaba y me excitaba al mismo tiempo. Hubieras podido hacerme tu esclavo, estaba dispuesto a dar el máximo de mí, a aguantar sin descanso.

Aquella triste mañana en que sentí que me apagabas por completo, sospeché que algo terrible iba a ocurrir, era algo anormal, siempre me dejabas en estado de hibernación para tenerme siempre a tu merced. Aquella mañana apagaste mi CPU, mi monitor, me desconectaste por completo del mundo y te alejaste.

¿Por qué te has ido de vacaciones?